Autor El poema
28 Agost 2015 a 16:00

Habláis del Vellocino

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Y es hasta el Sol,
que fuera aquel dios francés,
bañando tu morro sabio,
entre oriundos, los hay voluntarios,
que hacen resto son,
y de tantos los cobra, la baja ú percibo,
hallándose lanceros y truhanes, otros santos alcahuetes,
nadie cree confundiros, ni aglomerados los quintos de la matrona, por una pizca, los duendes puedan prestar, del usurero, un mohín de especie, a la joven madre que ruega, vicisitud ú lástima, quizá
del vástago perdido, sabe única, la ribera del arno, y por siempre, una hay, una queda, en primordial gloria, la dicha!
Y tal es, cuentan a segundo grado,
hacerme la cotidiana razón, inútil,
por otra poderosa, que pueda una espalda, de aceite untar y lo que a todos, hoy rían, conlleven vuesas nobles presencias, acudirse vacíos, por otra sea, tal vez mañana, pues el tengo y presto denario, sin carga, tan libre,
llenarme esta vida, que acostumbra impar, por atravesar el mar, Reggio,
y es a mí, en vista del oro, credo es todo,
y el morro más grande, también que sea.

Manuel de Brösigke e Conti.
17 agosto 2015
Florencia.

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