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18 març 2016 a 14:00

La empresa ante la incapacidad de un trabajador

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La empresa ante la incapacidad de un trabajador // Imatge flick.com

La empresa ante la incapacidad de un trabajador // Imatge flick.com

Cuando un trabajador no es capaz de realizar las tareas encomendadas a su puesto de trabajo, la Seguridad Social determina uno u otro tipo de incapacidad en función de los requisitos exigidos. ¿Cómo debe actuar la empresa ante la incapacidad de un trabajador?

Las obligaciones de la empresa varían en función de si la incapacidad es temporal o permanente.

Conviene aclarar en primera instancia los dos grandes tipos de incapacidad:

  • Incapacidad temporal, causada por enfermedad común o accidente de trabajo, que es la que impide al empleado desarrollar sus tareas habituales. El periodo máximo es de un año, con posibilidad de prórroga.
  • Incapacidad permanente. Se otorga cuando el trabajador, habiendo estado sometido al tratamiento prescrito y haber sido dado de alta médicamente, presenta reducciones anatómicas o funcionales que disminuyan o anulen su capacidad laboral. En este espectro se distinguen incapacidad parcial, total, absoluta y gran invalidez

En el caso de una incapacidad temporal, la empresa está obligada a cotizar por el empleado a la Seguridad Social, practicándole las retenciones de irpf pertinentes. Además, debe ocuparse de pagar el subsidio durante el período correspondiente y está obligada a computar el tiempo de baja a efectos de antigüedad. En este tiempo, la organización está además obligada a contemplar toda la información para que se determine la base reguladora de la prestación del empleado con incapacidad temporal.

En estos casos de incapacidad permanente temporal, la empresa está asimismo obligada a reservar el puesto de trabajo al empleado, debiendo reincorporarle una vez reciba el alta. De negarse a readmitirle llegado ese momento, la situación podría derivar en una demanda por despido improcedente, ante lo que la empresa debería indemnizar al empleado. Hay que añadir que los trabajadores que estén en esta situación sí podrían verse afectados por despidos por causas objetivas, así como por despidos disciplinarios siempre que estén justificados y no sean consecuencia de su situación.

En cualquier caso, la obligación de reservar el puesto de trabajo al empleado incapacitado se extingue en caso de que la incapacidad temporal derive en una situación de incapacidad permanente.

¿Qué sucedería ante la declaración de incapacidad permanente en cualquiera de sus disposiciones? En este caso se producirá la extinción del contrato de trabajo, salvo si existe la posibilidad de que mejore el estado del trabajador en al menos dos años. Ante esta situación se mantendrá en suspenso con reserva el puesto durante este período. De no cumplir con su obligación y no readmitir al empleado dado del caso de que llegue a considerar apto para desarrollar su trabajo, podría considerarse como despido improcedente. Pero en la práctica, pasado este plazo, la empresa no tiene la obligación de readmitir al trabajador, tal y como determina la jurisprudencia al respecto. Aquí entran en juego los convenios colectivos, a través de los cuales puede abrirse la posibilidad de reubicar al trabajador en un puesto compatible con sus capacidades.

Esta situación podría darse en situaciones de incapacidad permanente parcial o total, en raras ocasiones para casos de gran invalidez.

Ante situaciones derivadas de la incapacidad de los trabajadores, el empresario debe tener claras sus obligaciones y derechos, ajustando cada uno de sus pasos a la legalidad para evitar problemas futuros.

Toquero Assessors

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